jueves, 19 de noviembre de 2015

Bueno para la matemática


- Qué calor que hace. Me quiero morir.
- ¿Por qué no se compra una pileta?
- No me gustan las piletas de lona. Hay que armarla, desarmarla, emparcharla, limpiarla, clorarla, guardarla con fécula de maíz. Puff. Mucho trabajo.
- ¿Y una de fibra de vidrio? Están unos 25 mil pesos. Su vecino se compró una.
- Yo, de chico, le di mucha bola a la matemática. Usted dice muy suelto de cuerpo que sale 25 mil, pero yo le digo que hacer el pozo y acondicionarlo, con contrapiso y los bordes, no baja de 20 mil. Así que ahí ya tiene 45 mil.
- Bueno, pero con eso va a evitar el calor.
- Ojalá. Se nota que usted es un adicto a las compras pero no piensa en los números, como yo. Necesitaría una bomba de unos 3 mil pesos. También un equipo de jardín, ¿adónde vamos a ir cuando salgamos? ¿A la pieza? Uno baratito, de plástico, 2 mil más. Y tendríamos que hacer un baño acá afuera, si no vamos a entrar y dejar la casa un desastre. ¿Y a mi señora quién la aguanta después? Eso no bajaría de 50 mil pesos, con accesorios. Soy bueno para la matemática, así que puedo decirle rápidamente que la jodita me saldría 100 mil pesos. Ni loco me gasto esa plata por una pileta de mierda.
- Pero, escuche… Ahí se oye cómo se zambulle su vecino. ¿No le da un poquito de envidia?
- Qué me va a dar envidia si mi vecino es un bruto. No entiende un carajo de matemática.

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